Enseñar Derecho, es algo complejo, porque despiertas varias discusiones difícilmente terminables. Tradicionalmente ser abogado en nuestra sociedad, implica un alto status, un renombre, sin embargo se suele privilegiar a aquel que ejerce su profesión como litigante, quedando a un lado aquellos que se dedican a la educación, a la enseñanza jurídica. Normalmente a estos últimos se les ve como personas que no lograron alcanzar su meta, como si la docencia fuera algo sin importancia, algo sencillo de realizar que no requiriera grandes responsabilidades; cuando a todas luces vemos que esto no es así, y que quien no enseña con verdadera vocación suele frustrar talentos que aun son jóvenes.
