Unir a la sociedad en torno a la búsqueda de la paz es una tarea loable, desde que no se pierdan los horizontes, no sea que el remedio resulte peor que la enfermedad, que por pretender acercar a los que están lejos se termine por alejar a los que están cerca. Ya lo dice la sabiduría popular: “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.
