El gran poder de los medios de comunicación, especialmente los televisivos, es arrollador, y qué decir de las redes sociales, hoy en día, en pleno furor. Realmente, la fiesta de la democracia no está lejos de parecer un Reality Show, donde la imagen, las historias emocionales de alianzas, crisis y divorcios son las que cautivan al público y se olvidan los contenidos de fondo, las ideas.
