Bien lo decía Max Weber que hacer política es verse la cara con los demonios, es decir, es encontrarse de frente con la mentira, la trampa, la calumnia, el engaño, el ocultamiento, la deslealtad, la corrupción y un largo etc. La lucha por el poder parece justificar todo tipo de actuaciones, tal y como lo relata Maquiavelo en su obra, valga entonces decir que la realpolitik existe, no es nueva y aunque no nos guste, mal haríamos en negarla, pues de hecho quien desee entrar en política debe conocerla, al menos para no pecar de ingenuo. Reconocer la enfermedad ayuda a buscarle cura, o al menos a saber cómo protegerse. Como dice el profesor José Antonio Marina: “No somos ilusos, aunque estemos llenos de ilusiones. Hay que tomarse en serio a Shakespeare: “La vida es un cuento absurdo, contado por un idiota sin gracia, lleno de ruido y furia”. Pero queremos añadir: “que se empeña en escribirlo de otra manera”.”
