Me disculparan los amables lectores que tras el apretón de manos entre Santos y Timochenko no me sume a la celebración por una pronta paz, y no porque no la añore como todos, sino porque el constante estudio de la política enseña a ser cautelosos frente a cierto tipo de anuncios y fotografías, que necesitan mayor meditación, y por cierto, creo que esa debería ser la actitud de todo buen ciudadano que pretenda ser mayor de edad en el sentido kantiano. Me refiero a darse el tiempo de escuchar versiones, estudiar pros y contras con el fin de asumir posturas responsables.
