Que el Estado colombiano tenga una historia relativamente corta y que estemos en un proceso de consolidación de las instituciones (pensarnos más allá de caudillismos), resulta una realidad evidente; pero esta tesis dista mucho de afirmar que el Estado colombiano este pasando en estos momentos por los procesos que vivió la Europa del siglo XVI y que el conflicto que vivimos no sea más que la expresión de las dinámicas propias de esta configuración.
