Los grandes hombres son los que dan grandes lecciones a la humanidad, que, por lo general, no pasan de ser un recordatorio de lo obvio, de la realidad, de las cosas simples. Pero esta labor que podría parecer sencilla en principio, suele tornarse supremamente difícil cuando reconocer lo evidente va en contra de intereses políticos y económicos de las grandes potencias.
