“Lo más de lo que aquí lea le será familiarísimo. No importa. Hace mucha falta que se repita a diario lo que diario de puro sabido se olvida, y piense el lector en este terrible y fatal fenómeno.” (Don Miguel de Unamuno, “En torno al Casticismo”)
No deja de ser curioso que aquello que ha sido más tradicional y característico de Occidente, hoy sea criticado por corrientes que dicen defender valores “occidentales” y “progresistas”. Parece que atrás quedó la idea de tomar los Derechos Humanos en serio, es decir, la defensa de la vida, la dignidad humana, la libertad, la igualdad, el bien común, etc. Paulatinamente estas ideas han sido reemplazadas por otras supuestamente liberales, que realmente son anárquicas, pues contradicen lo que ha sido Occidente, al suponer equivocadamente que la libertad debe ejercerse incluso contra la misma naturaleza. En este breve artículo pretendemos al menos dejar planteada la discusión y dar algunos elementos que nos permitan preguntarnos si esta cultura “light”, de relativismo, permisividad, utilitarismo, y falta de respeto por el otro, es una tradición o no de la cultura occidental.
