Pretender tener la verdad absoluta es correr el riesgo de caer en fanatismos, pero desprenderse de todo piso, no exime de un riesgo mayor y es caer en profundos relativismos, en un “todo vale” igual de desorientador, y es allí donde la salida de la “neutralidad” presenta un fuerte cuestionamiento. ¿Cómo hago para hacer uso de la razón y el conocimiento adquirido y al mismo tiempo posar de “neutral” cuando es justamente ese ejercicio de la inteligencia lo que necesariamente me lleva a evaluar que hay opciones buenas y malas, o al menos mejores y peores?
