La ceremonia oficial de bienvenida que le hicieron los mexicanos, en cabeza de su presiente, al Papa Francisco el pasado sábado 13 de febrero, es meritoria de ser resaltada y analizada desde las tres dimensiones de nuestro observatorio: la ética, la política y la sociedad; ya que lejos de tratarse de un acto protocolario más, los discursos tanto del presidente Enrique Peña Nieto como del Papa Francisco, apuntaron a temas sensibles en occidente, especialmente el de la relación Iglesia – Estado, los cuales fueron tratados en un tono que resultó pedagógico e ilustrativo para la región y para el mundo.
