Después de escuchar las declaraciones que anuncian la visita apostólica del Papa Francisco a Colombia en el mes de septiembre, queda claro que la intención por parte de la Iglesia católica es acompañarnos a dar “un paso adelante”, como es el lema que le identifica. Sin embargo, ¿podemos decir que esa claridad la tengan nuestros políticos ávidos de votos en un contexto preelectoral donde el ambiente de presidenciales se respira en el aire y ante un pueblo profundamente marcado por el catolicismo?, me temo que no.
Ha sido tantísima la insistencia de los jerarcas de la Iglesia católica en aclarar que la visita no tiene un contenido político, que refuerza más la idea de que tal vez este no era un momento ideal para efectuarla. Repito, no por el Papa, pues aunque en algún momento pareció dar cierto respaldo al presidente Santos (y este supo aprovechar el lapsus), posteriormente en un gesto bastante diplomático y para salir de malas interpretaciones, Francisco recibió en el Vaticano en simultáneo tanto al presidente Juan Manuel Santos como al expresidente Álvaro Uribe Vélez (quien lidera la oposición), en aquella oportunidad Su Santidad propició un encuentro en el que además fue testigo magnífico de que en Colombia no existe una guerra civil entre los del "sí" y los del "no" en el plebiscito, y que por el contrario somos capaces de sentarnos en una misma mesa a dialogar, lo que no implica que el diálogo sea fácil, o que se deba ceder en todo.
Es probable que un contexto no tan cercano a las elecciones presidenciales hubiera sido más provechoso en el sentido de no estarnos desgastando explicando y cuidando que nadie malinterprete o instrumentalicen la figura del Papa en favor de sus intereses, más hoy que el tema de la paz la han tomado como bandera política, de allí que haya sido muy importante la claridad que dar un paso adelante significa darlo hacia Jesús y no necesariamente un paso hacia los acuerdos habaneros… que de lo uno a lo otro, hay bastante diferencia.
El caso es que la visita está confirmada y es una gran alegría para los católicos y en general para los colombianos. Y me atrevo a ponerlo en general, porque hasta aquellos que para otros temas de vida y familia tratan a la Iglesia como una intrusa y la censuran, y enarbolan las banderas del “Estado laico” (título mal usado), resulta que ahora aparecen proponiendo proyectos de ley de jubileo, y hasta esos mismos lanzaron el año pasado la propuesta de que el Papa nombrara magistrados cosa que no tiene ninguna explicación, más allá de ser un acto desesperado de obtener legitimidad a como diera lugar. Llama la atención que los mismos que son muy “laicos” (seculares) en tiempos de debates sobre aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, etc. son muy católicos en tiempos de elecciones y visitas pontificias… no hay que dejar que nos tomen por tontos.
*Beatriz Eugenia Campillo Vélez (Magister en Filosofía, Politóloga)
