Aunque el sólo título de este artículo puede generar incomodidad, es una realidad que se visualiza fácilmente en nuestra sociedad, donde en muchos casos algunos sectores sacan provecho de las desgracias ajenas, y las convierten en sus causas, las cuales obviamente no pretenden solucionar pues se les acabaría la base social con la cual trabajan para alcanzar sus objetivos particulares, generalmente políticos o económicos. Por esto, aquí pretendemos llamar la atención sobre algunas falacias discursivas de la discriminación, un tema que desde hace algún tiempo ha tomado fuerza en nuestro país y en el mundo volviéndose común en foros, seminarios, encuentros, programas de radio, televisión y las famosas marchas.
